La diabetes – Una mirada nutricionista

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónico degenerativa que se caracteriza por la incapacidad del cuerpo para producir insulina, o bien, produce insulina de mala calidad o no la suficiente. La insulina es la hormona que ayuda al organismo a asimilar la glucosa a nivel celular, convirtiéndola en energía; la glucosa se transporta a células y tejidos de nuestro cuerpo por medio de la sangre, pero en un diabético, al no ser capaz de asimilarla a nivel celular, presenta saturación de azúcar a nivel sanguíneo. La diabetes tiene una fuerte carga de predisposición hereditaria pero también es producto de factores ambientales propios del paciente, como lo son los malos hábitos alimenticios y la falta de actividad física. El licenciado Eder Paul Alavez Cortés, nutriólogo de la Clínica OSMO nos comparte una mirada nutricionista de esta enfermedad.

La prevención es la mejor forma de combatir la diabetes. Para abordar un tratamiento efectivo de diabetes es necesario que sea un trabajo multidisciplinario en el que intervengan el médico tratante, nutriólogo, psicólogo, la familia y la voluntad del paciente para llevar un control adecuado de su enfermedad y evitar complicaciones que puedan ser fatales.

El correcto control de los niveles de glucosa se puede lograr gracias a medicamentos, actividad física y una buena alimentación, sin embargo, en el caso de la diabetes, es posible llevar un control de los niveles de glucosa con un tratamiento basado exclusivamente en la alimentación; este control deberá ser riguroso en el conteo de carbohidratos e incluir necesariamente un plan de actividad física a diario. Cabe mencionar que esta opción sería sólo para los pacientes que ya no presenten glucemias elevadas y que no requieran, por prescripción médica, el suministro de fármacos que ayuden al control de los niveles de glucosa en sangre. La valoración médica en cualquier caso es inherente para el correcto control de la diabetes.

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La nutrición y la diabetes

La dieta del mexicano tiene una base muy sólida de cereales y azúcares simples: tortilla, pan y refresco. Este tipo de alimentación en conjunto con el sedentarismo han provocado en nuestro país una pandemia de diabetes. El especialista comenta que es difícil lograr que un adulto joven, diagnosticado recientemente con diabetes, cambie de tajo sus hábitos alimenticios y adopte a su vez un estilo de vida más saludable, por lo que el control médico y nutricional de la diabetes en estos casos es, por lo regular, paulatino.

Hablando específicamente de la dieta del oaxaqueño, la oferta gastronómica del estado también se basa en cereales y azúcares simples, sin embargo, las porciones son más elevadas y sus combinaciones suelen ser una mezcla de grasas, cereales y azúcares. Aunque es importante no perder las costumbres del oaxaqueño, es importante que haya un control en su consumo, tanto en la cantidad como en la frecuencia en la que se consumen, además de incluir actividad física para evitar un sobrepeso u obesidad que puedan conllevar a una diabetes.

El consumo de fibra será prioritario para el diabético, sobre todo con verduras o frutas con cáscara: vegetales verdes (aportan potasio que ayuda a prevenir complicaciones para el paciente diabético y no aportan azúcar) – cítricos con cáscara como naranja o pomelo y frutos rojos (aportan fibra, una buena cantidad de antioxidantes y vitamina C) – lo recomendable es consumir porciones individualizadas en un promedio de 3 al día; evitar los jugos ya que no aportan tanta fibra como la fruta entera y aportan mayor cantidad de azúcar concentrada. En la dieta de algunos casos de diabetes se incluyen jugos siempre y cuando haya un conteo específico de carbohidratos. El consumo de leches o derivados de la leche bajos en grasas y leguminosas también es altamente recomendado en la dieta de un diabético.

Mejor alimentación, mayor actividad física

En el caso de la diabetes infantil, el nutricionista nos comenta que el eje central del problema en niños es que el consumo de grasas y azúcares es más elevado que las calorías que gastan al final del día. En muchos casos, media hora de ejercicio en la escuela es insuficiente para quemar todas las calorías que consumen, generando como consecuencia que nuestro país ocupe los primeros lugares en obesidad infantil.

Una diabetes mal controlada puede tener consecuencias graves a la salud, como lo son el daño permanente a órganos como los riñones, el corazón y los ojos; y sistemas como lo son el cardiovascular y el sistema nervioso. También podemos encontrar casos de amputaciones de extremidades y afecciones como el pie diabético, mismas que son muy frecuentes en casos no controlados de glucemias elevadas. La diabetes, como todas las enfermedades crónicas, puede llegar finalmente a desenlaces fatales de no tratarse adecuadamente, siendo la prevención la mejor forma de combatirla.

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gms

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