Influenza, más que una simple gripa

La gripe viral, o resfriado común, es una de las infecciones respiratorias más comunes, ya que su contagio no es exclusivo de un virus en particular. La influenza, en cambio, es una infección respiratoria severa que requiere atención médica para su control. A continuación te diremos las diferencias entre estas afecciones típicas de la temporada de frío.

El resfriado común es una enfermedad pasajera cuyos síntomas llegan a ser sumamente molestos sin llegar a poner en riesgo la vida del paciente. Un cuadro de gripa normalmente se controla en un periodo de 3 a 5 días y es sumamente contagioso. Dentro de sus síntomas podemos presentar fiebre de 38º intermitente, escurrimiento nasal, estornudos, enrojecimiento de ojos y tos seca. Un cuadro de este tipo puede curarse por sí mismo sin necesidad de medicamentos dependiendo de la gravedad de los síntomas o la disposición del paciente para guardar reposo; regularmente no requiere de un tratamiento médico especializado.

La influenza, por su parte, es una enfermedad viral severa causada por el virus de la influenza, del cual existen diferentes tipos. Sus síntomas incluyen los de un resfriado común de forma intensificada y fiebre persistente entre 39º y 40º. Sin embargo, la diferencia categórica entre uno y otro son los síntomas histémicos: malestar general en todo el cuerpo – dolor de músculos y articulaciones, dolor de cabeza intenso, agotamiento general del cuerpo.

En la influenza sí es necesario un tratamiento con antivirales específicos debido a que puede haber un deterioro progresivo en la salud del paciente que deben controlarse inmediatamente. El virus puede provocar que la infección respiratoria superior baje a los bronquios o pulmones, evolucionando a pulmonía o neumonía por influenza, dificultando el intercambio de oxígeno en la sangre, acarreando a dificultades severas de respiración en donde ya es necesario entubar. 

influenza

¿Cómo me protejo?

No es posible vacunarse en contra de la gripa debido a que existe una gran variedad de virus que la provocan, sin embargo, sí existen vacunas contra la influenza, la cual debe administrarse una vez al año antes de iniciar la temporada de frío. La vacuna más recomendada contra la influenza es la Tetravalente, que protege contra dos sepas de influenza de tipo B, A y AH1N1. Vacunarse contra la influenza no sólo se nos protege a uno mismo, sino a todos con quienes tienes contacto. Cabe mencionar que la vacuna no exenta al paciente de enfermarse, sin embargo, contrarresta la gravedad de la infección. Lo más importante para no contagiarse o para disminuir el riesgo de una infección severa es la vacuna.

Además, se sugiere seguir las recomendaciones de la Secretaría de Salud: cubrirse con el codo al toser o usar pañuelos desechables y tirarlos inmediatamente después de usarlos. Lavarse las manos: una de las prácticas más certeras para evitar contagio mano-boca.

Es importante recalcar que este tipo de enfermedades tiene un periodo de incubación que dura entre 2 y 7 días y son altamente contagiosas, por lo que representan un gran porcentaje de ausentismo escolar y laboral; si uno se sabe enfermo de gripa o influenza, la mejor decisión para evitar la propagación y contagio es el reposo. 

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